El cambio de titularidad de un coche no cuesta una cifra: cuesta tres. La tasa de la DGT es la parte pequeña y fija, del orden de 55 € para un turismo. El grueso se lo lleva el ITP, un impuesto autonómico que en la mayoría de comunidades ronda el 4 % del valor fiscal del vehículo —no del precio que ponga el contrato—. Y encima va la gestoría, que en el mercado se mueve entre 60 y 120 €. Para un coche usado con un valor fiscal en torno a 4.000 €, el total realista está entre 275 y 335 €. Casi todas las guías que hay por ahí copian la lista de papeles de la DGT y se quedan ahí. El problema es que la lista de papeles no es lo que te sorprende cuando llega la factura.
Qué cambia exactamente cuando cambias la titularidad
La transferencia es el trámite por el que la DGT deja de tener a una persona como titular de un vehículo y pone a otra. No es un papeleo simbólico: mientras tu nombre siga en ese registro, tú eres quien responde. Las multas de tráfico llegan a tu domicilio, el impuesto de circulación del ayuntamiento se te sigue girando y, si el vehículo se abandona o se usa para algo turbio, el primero al que llaman es al titular registral.
Por eso conviene separar dos ideas que se confunden todo el rato. Una es la transferencia, que corresponde al comprador y es la que cambia el titular. Otra es la notificación de venta, que corresponde al vendedor y sirve para dejar constancia de que el coche ya no es suyo. Son dos trámites distintos, con dos responsables distintos, y hacer uno no sustituye al otro. Volvemos a esto más abajo, porque ahí está el error que más caro sale.
Primera capa: la tasa de la DGT
Es lo único que no depende de dónde vivas ni de cuánto valga el coche. La DGT cobra una tasa fija por tramitar el cambio de titular, con importes distintos según el tipo de vehículo: turismos y furgonetas por un lado, motocicletas y ciclomotores por otro, que pagan bastante menos. Para un turismo, la referencia habitual está en torno a los 55 €.
Es una tasa pública y se actualiza, así que antes de pagar conviene consultar la cuantía vigente en la sede electrónica de la DGT, que es la única fuente que sirve para esto. Lo que sí es estable es el papel que juega dentro del presupuesto: por mucho que se hable de ella, la tasa rara vez pasa de ser el 15-20 % de lo que acabas desembolsando.
Segunda capa: el ITP, donde se va el dinero de verdad
Cuando compras un coche de segunda mano a un particular, esa compraventa tributa por el Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales. Y aquí es donde se rompen casi todas las cuentas de servilleta, por tres motivos que casi nadie explica:
- No se calcula sobre lo que has pagado. Hacienda parte de un valor fiscal del vehículo, que sale de unas tablas oficiales publicadas cada año según marca, modelo, antigüedad y potencia, a las que se aplica un porcentaje de depreciación. Si has comprado el coche muy barato, el impuesto no baja: se calcula sobre ese valor de tabla. Y si lo has comprado por encima, se toma el mayor de los dos.
- El tipo lo fija cada comunidad autónoma. El más extendido es el 4 %, pero no es universal: hay comunidades que aplican tipos distintos y bonificaciones propias. Barcelona no tributa igual que Madrid o que Canarias.
- Hay exenciones y reducciones que mucha gente no reclama. Existen supuestos de vehículos con cierta antigüedad, transmisiones entre familiares en determinados casos, personas con discapacidad o compraventas realizadas por profesionales del sector. Cada comunidad tiene las suyas y hay que mirarlas una a una.
Traducido a números: un coche con un valor fiscal de 4.000 € y un tipo del 4 % son unos 160 € de impuesto. Uno de 10.000 € se va a unos 400 €. El mismo trámite, la misma tasa de DGT, y el triple de factura. Los tipos, las tablas y las exenciones vigentes se consultan en la Agencia Tributaria de tu comunidad autónoma, que es donde se presenta y se paga el impuesto.
Tercera capa: la gestoría, y el presupuesto completo
Puedes hacer el trámite tú, con cita previa y certificado digital, o encargarlo a una gestoría administrativa, que lo presenta de forma telemática. En el mercado, ese servicio se mueve habitualmente entre 60 y 120 € según el tipo de vehículo y de si incluye o no la liquidación del impuesto. Si nunca has trabajado con una, aquí explicamos qué hace exactamente una gestoría administrativa y cuándo compensa.
Sumando las tres capas, este es el presupuesto orientativo de una transferencia entre particulares de un turismo con valor fiscal en torno a 4.000 €:

| Concepto | Horquilla orientativa* | Quién lo paga | Dónde se consulta |
|---|---|---|---|
| Tasa DGT (turismo) | ≈ 55 € | Comprador | Sede electrónica de la DGT |
| ITP autonómico | 4 % del valor fiscal (≈ 160 €) | Comprador | Hacienda de tu comunidad |
| Gestoría | 60-120 € | Comprador | Presupuesto previo |
| Total orientativo | ≈ 275-335 € | Comprador | — |
Con motocicletas y ciclomotores el total baja de forma notable, porque bajan las dos primeras capas a la vez. Y si el vehículo tiene ya muchos años, el valor fiscal se desploma y el ITP puede quedarse en muy poco o incluso desaparecer según la comunidad.
Notificación de venta y transferencia: el error caro del vendedor
Este es el punto que más disgustos genera. Vendes el coche, firmas el contrato, entregas las llaves y das el asunto por cerrado. El comprador dice que ya hará la transferencia «la semana que viene» y no la hace nunca. ¿Qué pasa entonces? Que el titular sigues siendo tú. Las multas que se generen se te notifican a ti, y si no las identificas correctamente en plazo puedes acabar respondiendo por ellas. El impuesto de circulación te lo seguirá girando tu ayuntamiento. Y desprenderte de esa responsabilidad después, con un comprador ilocalizable, es mucho más difícil que haberlo hecho bien el primer día.
La forma de protegerse es la notificación de venta: un trámite propio del vendedor, con su propia tasa (menor que la de la transferencia) y su propio plazo, que deja registrado en la DGT que el vehículo se ha transmitido y a quién. No cambia la titularidad —eso sigue siendo cosa del comprador—, pero sí acota tu responsabilidad desde la fecha de la venta.
Los plazos de ambos trámites están tasados y su incumplimiento puede acarrear sanción, así que conviene mirarlos en la sede electrónica de la DGT en el momento de vender, y no fiarse de lo que alguien recuerda haber leído hace tres años. Si prefieres no depender de que el comprador cumpla, lo razonable es dejar los dos trámites cerrados a la vez, que es exactamente lo que hacemos en nuestros servicios de tránsito y trámites de vehículos.
Qué revisar antes de firmar el contrato
Un cambio de titularidad se atasca casi siempre por algo que ya venía mal de origen. Antes de firmar nada, vale la pena comprobar cuatro cosas:
- Cargas y embargos. Un vehículo con una reserva de dominio, un precinto judicial o un embargo no se puede transferir sin resolver antes esa situación. El informe de la DGT lo revela en minutos.
- ITV en vigor. Si la inspección técnica está caducada, la transferencia se complica; conviene aclarar quién asume pasarla antes de cerrar el precio.
- Impuesto de circulación al corriente. Muchos ayuntamientos exigen justificante de estar al día para tramitar cambios, y el recibo pendiente es del titular anterior.
- Coincidencia de datos. Que el titular del permiso de circulación sea realmente quien te vende. Si el que firma es otra persona, hace falta una autorización en regla.
Ninguna de estas comprobaciones es cara. Lo caro es descubrirlas después de haber pagado.
Preguntas frecuentes
¿Quién paga el cambio de titularidad, el comprador o el vendedor?
Por norma general, el comprador: asume la tasa de la DGT, el ITP y la gestoría. El vendedor solo carga con la tasa de su notificación de venta, que es sensiblemente menor. Dicho esto, es un reparto que las partes pueden pactar de otra forma en el contrato de compraventa; lo que no cambia es a quién le corresponde presentar cada trámite.
¿Se puede hacer el cambio de titularidad online?
Sí. La DGT permite tramitarlo de forma telemática con certificado digital, Cl@ve o DNI electrónico, y también a través de una gestoría autorizada, que es la vía habitual cuando no se tiene certificado o cuando el expediente tiene alguna particularidad. Lo que no se puede saltar por internet es la liquidación previa del ITP: sin ese impuesto presentado, la transferencia no sale adelante.
¿Cuánto se tarda en tener el permiso a mi nombre?
Cuando la documentación está completa y el impuesto liquidado, el trámite telemático suele resolverse con rapidez y se obtiene un justificante que permite circular mientras llega el permiso definitivo por correo. Los plazos reales dependen de la carga de trabajo de la Jefatura de Tráfico correspondiente, así que la referencia buena es siempre la que publique la DGT, no una estimación de terceros.
¿Y si el comprador no hace la transferencia?
Si presentaste la notificación de venta en plazo, tienes acreditado ante la DGT desde cuándo el vehículo dejó de ser tuyo y a quién se lo vendiste, lo que acota tu responsabilidad. Si no la presentaste, el registro te sigue señalando como titular y salir de ahí exige aportar pruebas de la venta. Es la diferencia entre un trámite de unos pocos euros y un problema de meses.
¿Puedo transferir un coche con multas pendientes?
Las multas de tráfico impagadas no bloquean por sí solas la transferencia, pero sí lo hacen las cargas registrales, los precintos judiciales y determinadas deudas asociadas al vehículo. Y el impuesto de circulación pendiente puede frenarte por la vía municipal. Antes de firmar, un informe del vehículo despeja el panorama.
En resumen
La tasa de la DGT es la parte visible y la más pequeña. El coste real de un cambio de titularidad lo marca el ITP de tu comunidad, calculado sobre el valor fiscal del vehículo, y la factura completa de un turismo corriente se mueve en el entorno de los 275-335 €. Todas las cifras de este artículo son horquillas orientativas de mercado: las cuantías, los plazos, los tipos y las exenciones vigentes hay que confirmarlos en la sede electrónica de la DGT y en la Agencia Tributaria de tu comunidad autónoma.
Si prefieres no pelearte con las tablas de valoración ni con los plazos, en Nexum nos encargamos del expediente completo —transferencia, notificación de venta e impuesto— dentro de nuestros trámites de vehículos y DGT. Cuéntanos qué coche es y en qué comunidad se hace la compraventa, y te decimos por dónde va el presupuesto antes de empezar: escríbenos y lo vemos.



